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Historias Inflamables

Categoría: Microensayos...

20/02/2008 GMT 1

Journalist without journalist, Vision or caricature?, por Michael Maier

inespiral1984@gmail.com @ 19:31

Michael Maier, Journalist without journalist, Vision or caricature?

Editado por Joan Shorenstein Press, politics and public policy

O cuanto vale "pena/s de periodismo"

Esta vez nos han propuesto comentar un artículo sobre el periodismo sin periodistas o los periódicos sin papel (Newspapers without paper).

 http://www.ksg.harvard.edu/presspol/research_publications/papers/discussion_papers/D40.pdf

 

Michael Maier expone que los periódicos de papel, en tanto que empresa, se encuentran en crisis y recorte de gastos. Por un lado los lectores buscan información gratis. Por otro lado esta información a menudo puede hallarse de primera mano en la red: plataformas científicas y bloggeros voluntaristas con credibilidad.

Según el artículo “journalist without...” , el periodista que tiene razón y que ejerce su trabajo de manera apasionada (“no cobro mucho pero creo en la misión que realizo por la sociedad”) es susceptible de desaparecer. La red abre la puerta a todo el que quiera informar, opinar, criticar. A menudo los periodistas profesionales desprecian a los aficionados como “parásitos de los auténticos medios o meros comentaristas de clichés”, pero/y también tienen miedo de ver peligrar sus puestos de trabajo ante gente que hace un buen trabajo gratis.

Michael Maier, fundador de la Blogform publishing dice que cuando comenzó a descrubrir el signo de los tiempos (convergencia de medios capitaneada por Internet) rechazó la profusión des-informativa en el ciberespacio. Después, como buen pragmático de altura, se dirigió a John F.Kennedy School of Gobernment, allí comenzó a reflexionar que el tiempo pondrá las cosas en su sitio y que lectores y anunciantes acabarán estableciendo que es lo que están dispuestos a pagar en la red.

Netzeitung, 1996, fue el primer periódico de Michael Maier. Respondía a una concepción tradicional del periodismo. El segundo, diez años después, Readers Edition, es un subsidiario de aquel.  Readers Edition es un periódico que podría calificarse “de gestión” En el que trabajan diez moderadores y que funciona gracias a las aportaciones de profesionales no periodistas.

 

Mi opinión:

Pienso que Si la noticia se convierte en mera mercancía, los consumidores acudirán, evidentemente, a las mercancías gratis. Y los que quieran información acudirán también a la información primaria. A los periódicos les está ocurriendo como a los gobiernos, han perdido parte de su credibilidad o deseabilidad porque han renunciado casi todo cometidos no supeditados al lucro empresarial.

En este master se nos ha repetido en numerosas ocasiones “Para que el periódico sea independiente tiene que ser rentable”. ¿Rentable es igual a independencia? Independencia política quizá, pero tal vez  no independencia estructural.

Si el descrédito viene de arriba (grupos multinacionales de presión) o de abajo (gente) es difícil de determinar, porque tal vez se retroalimentan, y los poderes tradicionales se reconvierten. La postura de Michael Maier es la de la supervivencia en la gestión. Gestión... ¿neocon? No lo sé.

 El artículo también habla del “periodismo ciudadano”, de origen escandinavo. Este periodismo intenta acercar el periódico a “sus” lectores y crear una comunidad de “fieles”. En tanto cuanto el periodismo ciudadano se aleja de los ritmos de la Agenda Setting parece ser una buena iniciativa. Con respecto a la comunidad, estamos en lo mismo ¿Cuáles son las prioridades del periodismo así definido? ¿Crear afiliados a una marca, dar información verídica o ambas?

28/01/2008 GMT 1

Pero si que hay para pasteles

inespiral1984@gmail.com @ 13:21

Se cuenta que la reina Maria Antonieta de Francia, al oir las airosas protestas del pueblo parisino sobre la subida de los precios del pan, en vísperas de la revolución francesa, preguntó ¿y por qué no comen pasteles?

Según los diarios económicos la leche ha subido un 60%, también el trigo (40%), las legumbres, el conejo (las propuestas de Zapatero en navidad, provocaron una serie de bromas azules –soeces, y sin gracia-  sobre tacones y conejos…en mensajes de móvil)

Como todo, en campaña electoral, la política económica del gobierno se reduce a un planteamiento electoralista.

El PSOE dice que devolverá renta a todos los ciudadanos que hayan declarado a hacienda, y que esto (reducir impuestos) es progresista.

El PP dice que su política económica favorecerá a las familias con menos medios, (que por algo se hace llamar popular)

No he estudiado economía y no soy ninguna experta, pero un mínimo de sentido común me incita a troncharme de risa ante tales declaraciones. En primer lugar, ¿es acaso progresista reducir impuestos? Ya, ya, a nadie le gusta declarar a hacienda, pero después todos queremos que se nos garantice un mínimo estado de bienestar: educación y sanidad públicas, y derecho al paro y a las pensiones.

Reducir los impuestos directos (a costa de aumentar los indirectos) implica un auge de las entidades privadas en detrimento de las públicas. Y por descontado queda que una medida progresista sería gravar mucho más el impuesto sobre el patrimonio y la herencia, así como operaciones fiscales que se contonean con gracia macroeconómica sobre las fronteras y compiten con los pequeños negocios –que hoy se llaman Pymes- en todos los sectores (la ganadería, la panadería, la librería, la frutería, la construcción, la información…)

Por otra parte… “el PP favorecerá con su política económica a las familias”…es otra típica proclama electoral que nada tiene que ver con la igualdad, pero que se afana en hacer sentir al españolito de a pie, un españolito honrado, trabajador y sumiso como la santa madre iglesia manda. Esta visión desgrana esa  visión castiza y conservadora de la identidad junto con unos planes de gestión económica cuadriculados que articulan la sociedad en términos de mercado y rentabilidad (y gobernanza como colchón del daño).

Estos ¿debates? Electorales se plantean sobre un telón de fondo que no puede ser menos que el escepticismo de quien no se limita a memorizar los argumentos de “su” partido.

Escépticos que hablan de corrupción y de clientelismo. Porque los partidos políticos son ajenos a los intereses reales de la gente más allá de la utilización propagandística que hacen de ellos (La publicidad maneja instrumentos psicológicos muy precisos)

Porque los partidos políticos –se dice- tienen un poder limitado ante las invasiones de capital. Es la mano invisible del mercado y el ajuste estructural del Banco Mundial, etc. quien en realidad manda, ¡pero esa mano invisible (que se alimenta de las crisis) necesita un puños que la comanden, que le allanen el campo de maniobras, que la dirijan o se beneficien!

Y ahí están los partidos democráticos de mercado. Quien se oponga al juego será condenado. (Véase toda la reducionista campaña mediática contra Hugo Chavez…)

Y ahí estamos también nosotros. Caen las bolsas y sube el pan, pero comemos pasteles. Que quede dicho que me gustan los pasteles de tiramisú, pero que no puedo comprender que la media del gasto navideño estuviese por estadística en ¡1000 euros!, que no haya cuesta de enero, que las colecciones de ropa, de automóviles (1 de cada 2 zaragozanos), de aparatos eléctricos, de videojuegos, se sucedan en ráfaga veloz e intermitente…Que no comprendo que una pareja joven firmen una hipoteca que terminarán de pagar dentro de 40 años o que su objetivo semanal sea que llegue el sábado. Que somos esclavos de nuestros vicios no controlados y de la tarjeta de crédito. Que aplaudimos el endeudamiento. Que dejamos a los políticos mentir cifras de mercado y destinar grandes partidas públicas a manos privadas. Que se recorta antes del ministerio de educación que del ministerio de defensa…Que no podemos ni imaginar los esfuerzos dedicados a legitimar todo este absurdo, a que todos nos creamos que la democracia de mercado es el mejor de los mundos posibles, a que todos nos creamos que los partidos políticos son nuestros representantes. Que nos tratan como a idiotas. Y, a veces, actuamos en consecuencia.

07/12/2007 GMT 1

Calles madrileñas y pelos de Camille Claudel

inespiral1984@gmail.com @ 02:16

 

Bajo por la calle Fuencarral. Es fiesta, pero muchas tiendas están abiertas, y la gente sale de su casa en masa para comprar regalos de navidad. También salen porque es jueves, porque hace buen tiempo, porque mañana algunos no trabajan. Los jóvenes van muy bien peinados, sus flequillos combinan con sus converse y con las cazadoras y los pendientes. A mi me duelen los pies porque llevo tacones y prefiero andar a coger el metro. Voy pensando en Camille Claudel, acabo de ver una exposición suya y la siento cercana. Voy pensando en los flequillos de los chicos, en lo cara que es la ropa en estas tiendas y el tiempo que debe costar arreglarse cada mañana tanto…Enfrente hay una parada de autobús, miro a los chicos buscando explicaciones “deben de trabajan para la publicidad, son jóvenes y creativos, y la publicidad da mucho dinero, su misma presencia en el mundo es publicitaria” Mis pelos son un desastre, se disparan en todas direcciones. Entonces un señor, elegante, con perilla, de unos 60 años bohemios, se para delante de mí. ¡Se para! Estoy andando más despacio que la mayoría así que esto es posible “¿Qué pasa?”-le increpo. “No he dicho ni pio”-me contesta. Tengo mis dudas, pero es cierto que no ha dicho nada. Él repone “¿No puedo mirar?” “Si, si, claro”-contesto yo- y me rio. Me río sinceramente. Siempre se paran a hablar conmigo los vagabundos, los videntes, los extranjeros. Este señor no parece nada de eso pero estoy convencida de que ha leído parte de mis pensamientos.

Continúo andando. Camille Claudel me obsesiona. La gente me empuja, he entrado en la gran vía. Hay unos músicos rumanos que tocan la trompeta y el acordeón, un señor que le hace una foto al Macdonals, dos mujeres con los michelines al aire que llaman a su primo por el móvil, y mucha gente más. La gran vía está llena, es una catarata continua de gente agolpada. Pienso si me gusta y no lo sé.

Camille estuvo reprimida por su familia y después dominada por Rodin. Era hermosa, vital, soberbia y perseverante. Esculpir no era un accesorio, sino una necesidad. Tenía casi todos los atributos para volverse loca en una sociedad como la decimonónica, por muy parisina y bohemia que fuese. Y su deseo de amor eterno y puro fue su mayor socavón. Lastre de mujeres inasibles y perdidas. Los artistas. Mujeres. Necesidad de un hombre, real o inventado, sobre el que pivotar desenfrenos e ilusiones. No nos bastamos y al mismo tiempo nos rebelamos contra ello.  Deseos sinceros, obsesivos y  brutales que  nos consumen. Camille entregó su obra y su nombre a su maestro y amante. Su primera obra importante es Sakountala (una leyenda india que habla de dos amantes que se habían olvidado y se reconocen y perdonan en el nirvana)

 

 

Camille se desprendió de si misma para habitar en Rodin y el resultado fueron cuerpos desnudos enredados, dedos sobre la columna vertebral y un huracán que representó en la Valsa, la Ola, en la Fortuna, en La Edad Madura.

 





Camille estaba obsesionada con el cabello. Trató de emanciparse de su maestro, y artísticamente lo hizo. Esculpió docenas de veces a la petite châteleine, a la que también llamó la Aurora. La petite châtelaine era una niña joven, hija de una tabernera, amiga de Rodin. Algunos autores han dicho que esta fijación por ella significaba una maternidad frustrada. Yo más bien creo que Camille hubiese dado el alma por ser la Aurora y poder ser amiga ingenua y protegida de Rodin. O lo hubiese dado todo por recobrar el paraíso perdido de la infancia y no reconocerle jamás. La petite aparece con la trenza recogida, con el cabello suelto, con el cabello enredado.




El gesto curioso de su mirada coincide la actitud de su cabello. Y otras dos esculturas mitológicas aprueban esta hipótesis improvisada: La Gorgona y Cloto. Cloto es una de las tres diosas griegas que cortan el hilo de la vida. En una escultura de Camille, sus cabellos, sobre sus tetas caídas, se confunden con la vida.

 

Continúo atravesando la ciudad. He llegado a la calle Preciados sin querer. Debería haberme dirigido hacia San Bernardo. Padres y madres llevan se concentran con sus hijos enfrente del Corte Inglés. Hacen fotos con el móvil a las luces de navidad y comentan las figuras que el centro comercial ha puesto este año “El año pasado eran animales...” Animales. La palabra animales me persigue. Y si, lo somos, nos guiamos por las lucecillas, los colores, el olfato. Por cierto, en Madrid la gente utiliza perfumes caros. No recordaba eso. Trato de abrirme paso. La gente espera impaciente en la cola de un papá Noel que coloca a los niños en sus rodillas y promete regalos y más regalos. En la calle Arenal la policía empuja a la gente para que los coches puedan avanzar por la calzada. Los taxímetros montan. Mal asunto cogerlos tal día como hoy. Bajo por la Latina, hasta la calle Toledo y el Mercado de la Cebada. Todo sigue en su lugar: en perpetuo movimiento. Respiro aliviada. La portada del País del miércoles (en la que salían cetrinos políticos manifestándose contra el terrorismo) me había recordado al Aquelarre de las pinturas negras de Goya. Imaginaba esta ciudad ardiendo en llamas rojigualdas…pero los medios pese a todo exageran. En Madrid hay 3 millones de extranjeros, es una ciudad sostenida por los extranjeros (y las multas de tráfico)


 

Bronce fundido, y pelos. La sagaz Camille moldea y rompe sus esculturas. Troquela pupilas, arquea torsos, convierte la superficie de los cuerpos en una arruga insondable. Salgo de la calle. Entro en casa. Es agradable la calefacción.

Camille, la encerraron en un manicomio y terminó su vida esculpiendo chimeneas en mármol onice y mujeres con una crisis nerviosa. El núcleo de su obra está forjada en el fuego y en las ganas de amar, sus esculturas desbordan una energía centrípeta y aún cuando tienen los brazos rotos, no se nota. Camille fue energía que su amante, maestro y aprovechado Rodin censuró. No sé si Rodin era un cobarde o Camille compleja hasta lo innecesario. Rodin nunca dejó a su otra amante, más vieja y sensata, pese a prometerselo a Camille una y mil veces. Ella se arrojaba celosa contra las paredes.

Gracias a Camille hoy las calles se parecen a un cabello trenzado.

La obra de esta escultora es la de las mujeres que viven más allá de lo posible y que, tal vez, para no desprenderse de la vida se encadenan y torturan.

Camille es libre, pero es el azar de un músculo que sin el otro no es nada.

 

Buenas noches.

 

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