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Historias Inflamables

03/11/2008 GMT 1

Dos de noviembre, cempasúchil, Catrina y copal

inespiral1984@gmail.com @ 19:36

 

Una de las fiestas más esperadas en México es el Día de Muertos, momento en el que los "ancestros" grandes y chicos regresan.

Es tradición en estas fechas levantar coloridos altares a su espera, comer pan de muertos y escribir coplillas de sátira social. El caos renace, con cierto ánimo barroco, la muerte a ricos y pobres iguala. Algunas plazas se llenan de representaciones, llega La Llorona y La Catrina, se amontonan las "calacas" de azúcar en los puestecitos y a ratos huele a esencia de copal. 

 

 Una familia en el Panteón de Santa Úrsula. Colonia Sur de México D.F. Día de muertos.

 

 

 Un retrato, un vaso de agua, sal, pan de muertos, flores moradas, rosas, blancas, amarillas y algunas figuritas prestan bienvenida a quien regresa del más allá. Quien quiere tacos, quesadillas, tortas o nopal. Tal vez toronjas, mamey, piñas o aguacates. El cementerio es una fiesta, come, bebe, charla, cuidado no te tropieces con esa cruz.

Cubo de agua va, cubo viene. Todavía se vende cempasúchil, ramillete de flores amarillas que representan la tierra. Uno piquetea allá, otro clavetea aquí, aquel arrastra el pincel arriba y abajo, convierte en azul la tumba de su esposa. Los niños, muchos disfrazados de brujos, diablillos, momias, piden algún peso para su calaberita.

 

Altar domestico, con sal, frutas, agua, pan de muertos, cempasúchil, calaca de azucar, velas, retratos y mariachis de Guadalajara.
 

 Hay cementerios pequeños como el de Santa Úrsula, colonia al sur de la metropoli, que preserva aires de pueblo. Hay otros, como el de Dolores o Mixquic, que acogen a miles y miles de capitalinos este día, no sin dificultades, este año hubo una huelga que bloqueó durante 30 horas el acceso principal a Mixquic. En Xochimilco amigos y familias montan en trajineras, barcos que discurren por los canales entre las chinampas. En Coyoacan los vendedores callejeros protestas porque pasó una ley que limitaba la venta ambulante. En la plaza del Zócalo, frente a la Catedral y el Palacio Virreinal, asociaciones, sindicatos, fundaciones levantan grandes altares y representaciones contemporaneas en las que son esqueletos las parejas que bailan, los hombres en bicicleta, las señoritas en el metro o incluso la Familia Burron, un comic mexicano.

 

 

Coyocan. Altar protesta por la venta ambulante.

 

Se rescatan tradiciones mixtecas de culto a Tlaloc, el dios de la lluvia. Se rescatan cantos, voces y danzas nahualt. Se rescata el sincretismo que caracteriza esta tierra. El gentío se amontona frente a un combate de lucha libre. Chichimeca, tolteca, maya, el rito indígena oscila entre el esencialismo, el comercio y el folklore en esta inmensa plaza de armas. Chamanes de torso desnudo realizan salumaciones, grupos neoaztecas agitan su cuerpo al ritmo del tam-tam mientras portan pesados penachos de pluma. De noche y día hay hombres en carritos limpian zapatos, niños que se pierden, policías que vigilan.

 

Culto tradicional a la muerte, en la plaza del Zócalo.

 

La familia Burrón, de Don Gabriel Vargas, en los huesos.

 

Hay fiestas en el Palacio de Bellas Artes, exposiciones en los museos, recitales en La Alameda. Hay esqueletos hermosos y vestidos con elegancia, como La Catrina, personaje mítico que representa a la alta sociedad mexicana. Hay otros que se arrastran, que muelen maiz o cocinan tortillas. Por una callejuela cercana a plaza porticada de la Republica, una carreta corre portando a la Sagrada Muerte, un culto violento y reciente que se ha extendido en zonas de violencia y narcotráfico, tan cacareado por el gobierno para militarizar el estado, fruto también de la negligencia y la corrupción.El magnetófono de un comercio grita “no desaproveche esta oportunidad, es día de Halloween”. No puede faltar la influencia norteamericana. Y la vida sigue. La mayoría de los mexicanos espera que gane Obama.

  

18/10/2008 GMT 1

El día del medio: jueves

inespiral1984@gmail.com @ 15:56

“En un pozo de café está girando el mundo”

Belen Gopegui.

 

El ruido de mi cama hueca es ya insoportable, rebusco entre la ropa recién apilada, me calzo y visto y salgo a correr. La niebla se escurre debajo del puente y el sol, redondo como una inmenso plato de judías, entra por las casas hasta decir adios. Su esfera perfecta compite con la luna que comienza su andadura. Hacía tiempo que no me ponía esas zapatillas, han acondicionado la rivera, los charcos han crecido y los perros se reconocen por detrás. Hay nuevas farolas y nuevos nombres, se han inventado parques, huele a conífera y a moho.

 

El mundo de los parados resulta inquietante sobretodo en otoño, cuando niños y madres han colgado de la nevera las actividades extraescolares, cuando los mayores planifican finiquitos, cuando se estrenan las nuevas temporadas de la tele y uno se dice que pronto habrá que adelantar la hora. Por cierto que la tele apesta más en estos tiempos, es un tópico decir que vamos a peor. Para los que se han acostumbrado a cierto desorden próspero, la incertidumbre también asusta. “Al borde de la recesión”, titulaba en portada El País el jueves pasado. Lejos del susto, son ellos quienes me producen. ¿Qué clase de patinaje neuronal hay que tener para decir “al borde de la recesión”? Se puede escribir al borde del abismo del caos de la locura del camino como la novela de la crisis…¿de la recesión? pero ¿es que en el recorte de personal echaron al corrector de estilo? “Si, si, estoy al filo de la desaceleración económica”, comenta el punto 8.000. “Aja- responde superavit -no sabes lo que te pierdes” Suspendo en cifras, citas y datos, me voy a México. Echare de menos sus lametazos tibios, sus poros abiertos, echare de menos la tersura de su voz, su forma de cantar y de mirar (en efecto), sus silencios, ese espacio compartido de carácter intangible. Echare de menos el desorden, la respiración, el sueño, sus cagadas, su forma de mover la cola. Mi perro Tango es el mejor perro del mundo. Si, si, es así. Echaré de menos el tiempo y tu lo sabes, pero no hay palabras públicas, comeré enchilados, beberé tequila, escribiré, en una de las ciudades más grandes del mundo. La bici rota en medio de mi cuarto parece arte dadá. Estoy.

 

Han contestado. Me voy a México: a La Jornada.

05/10/2008 GMT 1

El timón y la espera

inespiral1984@gmail.com @ 19:21

Ya hace días sentíamos peligrar el verano. Unas cosas terminan y otras empiezan. La espera es una hormiga que estruja manojos de puerros en tus tripas. O todos a una o sálvese quien pueda. A veces no sabemos cual es la elección. Ante los cambios, busco líneas de fuga. Y recuerdo las contraseñas de mi blog, al que por exceso de trabajo, gente y amor he condenado un tiempo...

Me lo han recordado. Me apetece volver, aquí estoy. Y como por pereza no colgué en su día cosillas que escribí en el curioso blog del trabajo, en el que uno y otro dejabamos caer pequeñas y veladas protestas. Las enlazo ahora, espero que no pierdan mucha actualidad, que no va de solo de eso.

Salvador Allende y Susana Vaca:http://www.gozazaragoza.com/contenido.php?id=4088

De putas y finanzas:http://www.gozazaragoza.com/contenido.php?id=4176

Autogestión de la pereza: http://www.gozazaragoza.com/contenido.php?id=3906

 

12/06/2008 GMT 1

Suspension temporal

inespiral1984@gmail.com @ 23:36

Dispersión y concentración de actividad.

Blog suspendido hasta tiempos (más) tranquilos.

Mucha inflamación.

Desde luego se me olvidará la contraseña.

16/05/2008 GMT 1

desfile de las fuerzas armadas pa cooperar

inespiral1984@gmail.com @ 01:07

http://www.mde.es/NotasPrensa?id_nodo=4072&accion=1&id_nota=1649&id_vis=1649

Lo mejor es el proyecto "de cooperación en Afganistan"  ¡Venga hombre! ¿A eso no se le llamaba antes guerra? ¿Quien leches se traga...?

14/05/2008 GMT 1

Relatillo: lluvia y sin plomo ni clavel

inespiral1984@gmail.com @ 18:24

Por fin, por fin, por fin!!! Una tarde en casa! Un cúmulo de catastróficas alegrías converge en mi salón. Llueve a mares, hay ropa tendida, mi perro me mira con una irresistible cara de sácame de aquí. La cadena de la bici se oxida. ¿Dónde están las llaves?  El jodido teléfono suena cada media hora. Hace un rato iba a Utebo y casi me quedo tirada en la Avenida Valencia. Colecciono multas. Echo diez euros de sin plomo ´95 y cuando me acerco a pagar ninguna de las tarjetas funciona. Los cajeros se han apagado acaso por la tormenta. O tal vez porque Telefónica pasó una factura desorbitada.  En la gasolinera hay cámaras y un “manager” hostil que no confía en sus clientes y que tiene pactos con la policía.  El dependiente me dice que puedo pasar mañana a pagar, pero que un momento, que tiene que comentárselo al encargado. El encargado al que nunca llego a ver la cara dice que no, que de eso nada, que deje el coche aparcado y pase a buscarlo cuando consiga algo, que ya les han timado varias veces. No se lo que hace el manager en la trastienda. El dependiente está apurado, no sabes lo mal que me sabe esto, que putada, que mala conciencia. Aparca aquí, pasa más tarde que lo apañamos. Luego me dice que no le malentienda, y yo en ningún momento le había malentendido. Aparco el coche maldito. Mis pies vuelven sobre sus pasos. Hacia casa. Me quedo parada en una acera. ¿Qué dirección? ¿Qué hacer? Aparece un amigo y hablamos de lo maravillosas que son las bicicletas. Entonces suena el teléfono en mi bolso. Estoy por no cogerlo, pero “¿Sí? ¿Diga?” Eres la dueña del coche, ven a buscarlo. En el coche hay un cartel inmenso donde pone se vende: y mi número. El dependiente es la primera persona que llama preguntándome que si soy la dueña del coche. Me espera en un rincón, me deja 10 euros, haz como que pagas. Entro en la tienda. Y ahora un poco de ficción, recuerdo que mentir entre dos es sencillo, ya está, ¡ah! aquí tienes los tres céntimos. No, tranquila, no hace falta, bueno, toma tu ticket. ¿Lotería? No, no, gracias. Muchas gracias. Salgo antes de que morir de la risa. Y cae del cielo una cortina de agua, el parabrisas se agita. Llego tarde, vuelvo a casa. ¿Y luego? Luego ya veremos.

 

04/05/2008 GMT 1

Escalando en Albarracin

inespiral1984@gmail.com @ 02:20






La sierra de Albarracin tiene aires de estepa africana. El pino rodeno,  las rocas de arenisca, y nosotros, los intrusos, intentando (algunos consiguiendo)  escalar en bloque, dejándonos la piel, los callos, la respiración en paredes que son como una lija.


En el parque natural quedan indicios de caza-recolectores: unas pinturas rupestres -del mesolítico o/y neolítico- que no logré encontrar en diez minutos de exploración,..., pero, por lo visto, indicadas y protegidas.





 
 


 

 

25/04/2008 GMT 1

Juicio y absolución de tres antimilitaristas que protestaron por la presencia de empresas de armamento en la feria de empleo de la Universidad de Zaragoza

inespiral1984@gmail.com @ 22:26

Zaragoza.

Juicio y absolución a tres antimilitaristasLos antimilitaristas protestaron por la presencia de empresas bélicas en la feria de empleo universitaria.

Tres antimilitaristas y tres guardas de seguridad privada acudieron a un juicio de faltas el pasado 15 de abril. Las acusaciones eran recíprocas pero los antimilitaristas hubieron de sentarse en el banquillo de los acusados. Las declaraciones entre las partes fueron contradictorias.

Los sucesos ocurrieron el pasado 27 de Abril de 2007, cuando los antimilitaristas fueron forzados a salir del recinto ferial por protestar ante la presencia de empresas de armamento militar (Indra y EADS-CASA) en la feria de empleo de la universidad ya que contravenía los estatutos de la institución.

Su denuncia consistía en una teatralización llamada “desinfección del virus militar”. Uno iba disfrazado de fumigador y fingía espolvorear la sala, dos repartía folletos, tres grababa la escena con una máquina de fotos y cuatro, Jesús Paz, personal de laboratorio, leía por altavoz un texto paródico de protesta. El subdirector de Universa, organización que gestiona las relaciones entre la universidad y la empresa, dio orden de desalojo. Este testigo declaró en el juicio que, al escuchar voces y ver a unos individuos “sin identificar” y esparciendo un líquido desconocido, tuvo miedo por la seguridad de los visitantes. Cuando llegaron los guardas privados, se desentendió del asunto.

 

La grabación muestra como los guardias de seguridad sacaron a Jesús Paz en volandas retorciéndole el cuello y el brazo. Jesús Paz sufrió lesiones en el brazo y  puso una denuncia. Autoridades universitarias invitaron a Jesús Paz a firmar un protocolo para que los altercados que enfrentaban a personal universitario no trascendieran, sin embargo los guardas también denunciaron. Los guardias de seguridad declararon que “la resistencia pasiva de los antimilitaristas encapuchados fue violenta” y que fueron agredidos con insultos y empujones de “unos 35 manifestantes”.

Los tres antimilitaristas aseguraron que no llevaban líquido alguno ni profirieron insultos. Señalaron que su resistencia fue pasiva “porque los cuerpos pesan más si permaneces quieto”. 

 

Todos los implicados han sido absueltos pero el rector no se ha pronunciado al respecto y el pasado 16 de Abril, las empresas de armamento Indra y EADS, estuvieron de nuevo presentes para que los estudiantes pudieran dejar en ellas su currículum y acceder así al mercado laboral.

 

Según el Colectivo de Objeción y Antimilitarismo, Alternativa Antimilitarista-MOC y Asamblea Universitaria contra la OTAN, Indra suministra armamento a los cinco continentes (especialmente a la armada estadounidense), es la tercera empresa militar española por facturación y ha presionado para el alza del presupuesto militar del Estado. EADS ha sido acusada de promover la venta de armamento en países de conflicto, utilizar sobornos y amenazas de guerras comerciales. EADS fabrica componentes clave para las bombas de racimo, dentro del perfil de armas prohibidas por la convención de la ONU de 1980.

  

21/04/2008 GMT 1

Fotoperiodismo: "Latidos de un mundo convulso"

inespiral1984@gmail.com @ 22:47





Javier Bauluz. Oriente Medio. Un palestino se enfrenta con tirachinas a un helicóptero israelí


“Latidos de un mundo convulso” es una exposición de fotoperiodismo que recoge el trabajo documental de diez fotoperiodistas españoles en las entrañas de la Tierra y zonas de conflicto.  Algunos de ellos empezaron su trabajo de muy jóvenes, otros aguardaron una ocasión madura, unos son autodidactas, otros estudiaron estudiaron bellas artes o periodismo. Algunos son enviados especiales, otros trabajan por cuenta propia. Gracias a ellos existen testimonios de algunos de los conflictos más sangrantes de finales del siglo XX y este XXI. Gracias a ellos olvidamos un poco menos.

Pueden verse obras de Javier Bauluz, Sandra Balsells, Clemente Bernad, Paco Elvira, Cristina García Rodero, Santiago Lyon, Kim Manresa, Enric Martí, Fernando Moleres y Gervasio Sánchez.

 

Fernando Moleres. El Salvador. (original en blanco y negro)

Los niños de la calle hacen fuego en los semáforos.

La mayoría de ellos son adictos al pegamento.




Kim Manresa. Fortaleza, Brasil. (Original blanco y negro)

Lucilane Y Andrea se prostituyen en Fortaleza.

Todo el dinero que ganan se lo dan a su madre.

Sus viajes y su exiliados chinos de Vietnam y la revolución de los claveles, niños que trabajan en el Salvador y en las costas africanas, La guerra de los Balcanes y el genocidio de Ruanda. La prostitución en Brasil y la ablación en Bangladesh, las guerras en Palestina, en Iraq, en Afganistan, los conflictos en el País Vasco, en Irlanda del Norte, la indiferencia cruel de las playas de la costa del sol.


 

Cristina García Rodero. Refugiados kosovares.
 

La exposición puede visitarse hasta el 27 de mayo en Espacio para el Arte de Caja Madrid (Pz.Aragón 4, Zaragoza)

 

Santiago Lyon. Albania
Policía albanesa tras la rebelión contra el gobierno albanes.1997.

El viernes 25 de abril a las 19h. hay una charla en el mismo espacio con Gervasio Sanchez, fotoperiodista que cubrió la guerra sucia de la contra y la guerrilla centroamericana de los ´80, conflictos en Sierra Leona, Los Balcanes, Iraq y tantos etc.

19/04/2008 GMT 1

Relatillo nº 2´5, El extraño retorno

inespiral1984@gmail.com @ 14:03

La ira me nace dentro como un mal bicho. Tú me lames las lágrimas, están tibias y saladas, y me sujetas las manos. Tenso mis músculos, me revuelvo casi sin fuerzas, cejo en el intento y me desplomo sobre las sábanas con los dientes apretados. El silbido de la cafetera me dice que ya es de día. Trato de salir, pero tú continúas asiéndome con fuerza, tus manos son inmensas. Zagal acude en mi ayuda, hinca los dientes en la carne callosa de tus pies, gritas, te desvaneces y yo me vuelvo ligera. Abro los ojos. Por las rendijas de la ventana se cuela el día, mis cuerpo chorrea sudor,  las plantas respiran  acompasadas y los libros de protohistoria se retuercen en las estanterías. Un montón de ropa me recuerda que anoche volví tarde. 

 Voy al baño, mi vejiga está llena, ando golpeándome contra las paredes, me seco la frente, al parecer no queda nadie en casa. Siento un escozor en la rabadilla, allá donde termina la columna vertebral. Palpo la zona con cuidado, tuerzo la cadera para mirarme al espejo. Hay un huequito rosáceo hundido en la carne del que nace una protuberancia tierna que no cesa de crecer, lenta, lentamente. En el espejo se refleja la imagen de una chica pálida y con el pelo cortado a trasquilones. Esa soy yo. Abro la boca, hago muecas. Saco el café del fuego, pero ya es tarde. No puedo encajarme los vaqueros, en su lugar me visto con una minifalda que guardo para los periodos de gordura.

En la radio suena lejana una tertulia.  

La semana está siendo dura. Tres días más tarde, hemos de contactar con Boston y Pekín y hacer nuevos informes, no han llegado los envíos. Contrato laboral a tiempo partido. Me aburro con resignación. Tampoco he vuelto a tener pesadillas, pero ha crecido vello por mis brazos y cuerpo. Nadie en la oficina parece haberlo notado, aunque Simón ha señalado mi aire ausente. Yo me he limitado a mirarle irónica “Venga hombre, ¿problemas yo?”. Comprende intuitivamente mis silencios y sabe dejarme en paz, se lo agradezco. Me está cambiando la voz. La protuberancia ha adquirido proporciones considerables en mi espina dorsal. Consigo mover el trozo de carne con torpeza y se me corta la respiración cuando lo logro. Ayer intenté cortarlo con un cuchillo de cocina y echarle cal, pero sangraba demasiado.  

Por la tarde no he podido coger el autobús y he regresado andando a casa. El cielo estaba embotado y los pájaros volaban bajo. Parece que algo sobrenatural se avecinara. Una tormenta de verano con gruesas gotas y olor a tierra. Abro de par en par la ventana, me tumbo en la cama y espero a que arrecie. Entra agua en la habitación, se forma un charco, pero estoy cansadísima. Me adormilo con un libro de antropología cultural sobre la cara. Cesa la lluvia, queda un humo ceniciento. Y allí estás tú, violentando mi cuerpo contra la pared. Registrando los bolsillos de la minifalda marrón. “¿Dónde ostias están las llaves de tu casa?”- Inquieres con voz cavernosa.

Me exiges que sea razonable. No te daré nada. Eres un animal. Buscas mi sexo para saborearlo. Te odio. Aprieto los dientes. Clavo mi rodilla en tu boca. Levanto la vista, descubro el cristal de un escaparate. Dos fosas nasales se extienden sobre la superficie de una cara prognata. Allí una certeza atávica desgarra mi estómago. Llevo la mano temblorosa hacia esa cara y mi espina dorsal. Mis ojos descansan bajo un entrecejo atroz y mi pulgar no se mueve. Escuece mi nuevo y definitivo rabo. Tú ríes estridente. Señalas el filo de la navaja. “Así lo has querido y ahora solo puedes elegir. No te preocupes, pronto lo olvidarás ¿Por qué no aceptas de una vez en las reglas?” Las reglas. Las reglas del juego. Tu juego. La civilización, tu civilización. Llamo a Zagal. Mi fiel Zagal no aparece.  

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