Calles madrileñas y pelos de Camille Claudel
Bajo por la calle Fuencarral. Es fiesta, pero muchas tiendas están abiertas, y la gente sale de su casa en masa para comprar regalos de navidad. También salen porque es jueves, porque hace buen tiempo, porque mañana algunos no trabajan. Los jóvenes van muy bien peinados, sus flequillos combinan con sus converse y con las cazadoras y los pendientes. A mi me duelen los pies porque llevo tacones y prefiero andar a coger el metro. Voy pensando en Camille Claudel, acabo de ver una exposición suya y la siento cercana. Voy pensando en los flequillos de los chicos, en lo cara que es la ropa en estas tiendas y el tiempo que debe costar arreglarse cada mañana tanto…Enfrente hay una parada de autobús, miro a los chicos buscando explicaciones “deben de trabajan para la publicidad, son jóvenes y creativos, y la publicidad da mucho dinero, su misma presencia en el mundo es publicitaria” Mis pelos son un desastre, se disparan en todas direcciones. Entonces un señor, elegante, con perilla, de unos 60 años bohemios, se para delante de mí. ¡Se para! Estoy andando más despacio que la mayoría así que esto es posible “¿Qué pasa?”-le increpo. “No he dicho ni pio”-me contesta. Tengo mis dudas, pero es cierto que no ha dicho nada. Él repone “¿No puedo mirar?” “Si, si, claro”-contesto yo- y me rio. Me río sinceramente. Siempre se paran a hablar conmigo los vagabundos, los videntes, los extranjeros. Este señor no parece nada de eso pero estoy convencida de que ha leído parte de mis pensamientos.
Continúo andando. Camille Claudel me obsesiona. La gente me empuja, he entrado en la gran vía. Hay unos músicos rumanos que tocan la trompeta y el acordeón, un señor que le hace una foto al Macdonals, dos mujeres con los michelines al aire que llaman a su primo por el móvil, y mucha gente más. La gran vía está llena, es una catarata continua de gente agolpada. Pienso si me gusta y no lo sé.
Camille estuvo reprimida por su familia y después dominada por Rodin. Era hermosa, vital, soberbia y perseverante. Esculpir no era un accesorio, sino una necesidad. Tenía casi todos los atributos para volverse loca en una sociedad como la decimonónica, por muy parisina y bohemia que fuese. Y su deseo de amor eterno y puro fue su mayor socavón. Lastre de mujeres inasibles y perdidas. Los artistas. Mujeres. Necesidad de un hombre, real o inventado, sobre el que pivotar desenfrenos e ilusiones. No nos bastamos y al mismo tiempo nos rebelamos contra ello. Deseos sinceros, obsesivos y brutales que nos consumen. Camille entregó su obra y su nombre a su maestro y amante. Su primera obra importante es Sakountala (una leyenda india que habla de dos amantes que se habían olvidado y se reconocen y perdonan en el nirvana)
Camille se desprendió de si misma para habitar en Rodin y el resultado fueron cuerpos desnudos enredados, dedos sobre la columna vertebral y un huracán que representó en la Valsa, la Ola, en la Fortuna, en La Edad Madura.
Camille estaba obsesionada con el cabello. Trató de emanciparse de su maestro, y artísticamente lo hizo. Esculpió docenas de veces a la petite châteleine, a la que también llamó la Aurora. La petite châtelaine era una niña joven, hija de una tabernera, amiga de Rodin. Algunos autores han dicho que esta fijación por ella significaba una maternidad frustrada. Yo más bien creo que Camille hubiese dado el alma por ser la Aurora y poder ser amiga ingenua y protegida de Rodin. O lo hubiese dado todo por recobrar el paraíso perdido de la infancia y no reconocerle jamás. La petite aparece con la trenza recogida, con el cabello suelto, con el cabello enredado.
El gesto curioso de su mirada coincide la actitud de su cabello. Y otras dos esculturas mitológicas aprueban esta hipótesis improvisada: La Gorgona y Cloto. Cloto es una de las tres diosas griegas que cortan el hilo de la vida. En una escultura de Camille, sus cabellos, sobre sus tetas caídas, se confunden con la vida.
Continúo atravesando la ciudad. He llegado a la calle Preciados sin querer. Debería haberme dirigido hacia San Bernardo. Padres y madres llevan se concentran con sus hijos enfrente del Corte Inglés. Hacen fotos con el móvil a las luces de navidad y comentan las figuras que el centro comercial ha puesto este año “El año pasado eran animales...” Animales. La palabra animales me persigue. Y si, lo somos, nos guiamos por las lucecillas, los colores, el olfato. Por cierto, en Madrid la gente utiliza perfumes caros. No recordaba eso. Trato de abrirme paso. La gente espera impaciente en la cola de un papá Noel que coloca a los niños en sus rodillas y promete regalos y más regalos. En la calle Arenal la policía empuja a la gente para que los coches puedan avanzar por la calzada. Los taxímetros montan. Mal asunto cogerlos tal día como hoy. Bajo por la Latina, hasta la calle Toledo y el Mercado de la Cebada. Todo sigue en su lugar: en perpetuo movimiento. Respiro aliviada. La portada del País del miércoles (en la que salían cetrinos políticos manifestándose contra el terrorismo) me había recordado al Aquelarre de las pinturas negras de Goya. Imaginaba esta ciudad ardiendo en llamas rojigualdas…pero los medios pese a todo exageran. En Madrid hay 3 millones de extranjeros, es una ciudad sostenida por los extranjeros (y las multas de tráfico)
Bronce fundido, y pelos. La sagaz Camille moldea y rompe sus esculturas. Troquela pupilas, arquea torsos, convierte la superficie de los cuerpos en una arruga insondable. Salgo de la calle. Entro en casa. Es agradable la calefacción.
Camille, la encerraron en un manicomio y terminó su vida esculpiendo chimeneas en mármol onice y mujeres con una crisis nerviosa. El núcleo de su obra está forjada en el fuego y en las ganas de amar, sus esculturas desbordan una energía centrípeta y aún cuando tienen los brazos rotos, no se nota. Camille fue energía que su amante, maestro y aprovechado Rodin censuró. No sé si Rodin era un cobarde o Camille compleja hasta lo innecesario. Rodin nunca dejó a su otra amante, más vieja y sensata, pese a prometerselo a Camille una y mil veces. Ella se arrojaba celosa contra las paredes.
Gracias a Camille hoy las calles se parecen a un cabello trenzado.
La obra de esta escultora es la de las mujeres que viven más allá de lo posible y que, tal vez, para no desprenderse de la vida se encadenan y torturan.
Camille es libre, pero es el azar de un músculo que sin el otro no es nada.
Buenas noches.



Meneame
del.icio.us
Precioso relato de tus días en Madrid. Me gusta como combinas el arte de claudel y tu propio arte al escribir.
Lonia | 11-12-2007 - 23:43:22 GMT 1 #
Eres una tia impudica. Tu falta de recursos me ruboriza (La gran vía está llena, es una catarata continua de gente agolpada...); parece la redacción de una alumno de primaria.
Hay que estar vacia-y ser harto chunga- para exhibirse de esta forma. Como se puede ser tan bellaca. Por que no escribes sobre los trepas que de eso sabes un poco.
justicia@impudiciaNO.es | 30-12-2007 - 13:31:51 GMT 1 #
Justicia tiene razón. No se puede ser tan chunga pija-flower. Lo de INES y la tecnología sobra (aún más que el resto). Hay que tener algo que contar y, además, capacidad para hacerlo. Vivir para contarlo, que diria GABO.
un poquito de por favor | 30-12-2007 - 16:41:53 GMT 1 #
¡qué poco decoro!, ¡Qué infamia! Con tus escritos y tu ego, desdoras a tu familia ¿Por que no tratas de tener un poquito de recato?, o en palabras reales (Viva la Republica), ¿Por qué no te callas?
Kind regards
Bandrin-el-hiperrealista | 31-12-2007 - 19:11:45 GMT 1 #
Joder! Pues no leais! ¿y qué coño sabeis de lo que me exhibo y de lo que me invento? Y lo de la tecnología es un cuento porque se me da mal..vale, igual sobra. No soy hippie y no entiendo lo de los trepas, y tampoco que tiene que ver la república en esto. El ego lo explayo cuando quiero. Ala, que una critica y llueven en catarata memeces.
inés | 03-01-2008 - 01:37:35 GMT 1 #
oh! oh!, no entiendo nada. Esas críticas no son tales ¿son acaso críticas literarias? para ser ello no tienen base ¿son ideológicas? tampoco tienen ni la más mínima argumentación. Más bien me parecen la diarrea mental de alguien que no se atreve a escribir dando la cara. Un frustrado, vamos. Bueno, tres frustrados...
Parece que el ejemplo de debatir, usando la "descalificación personal", que nos dan nuestros políticos, cunde empleo en gentecilla que no sabe argumentar.
Inlula | 03-01-2008 - 16:05:36 GMT 1 #
Me gustó lo que escribiste. No desistas y menos aún insistas en estas personas. y disfruta de lo q escribes
andrea | 08-01-2008 - 20:41:48 GMT 1 #
ESTOY DE ACUERDO CON JUSTICIA. TE HAS PASADO UN MONTÓN, GALANTEAS DE ALGO QUE ES EVIDENTE QUE NO TIENES. TUS PALABRAS NO DESPIERTAN NADA NUEVO, SI ACASO GOLPEAN EL CEREBRO DE AQUEL QUE HAYA LEÍDO UN MÍNIMO. VAS DE CULTURETA (PROBABLEMENTE CON GAFAS DE PASTA) Y DESPIERTAS VERGÜENZA AJENA. SUPURAS IGNORANCIA.
UN SALUDO.
P.D: A ESTAS ALTURAS YA HABRÁS PASEADO TU SEUDO-GABÁN POR MUJI; UN LUGAR PARA VER Y SER VISTA. VETE A TREPAR.
YO | 12-01-2008 - 15:18:02 GMT 1 #
Una persona que dice escribe pedanterías como "ser harto chunga" no debería tener derecho a la vida.
Otro más | 12-01-2008 - 16:20:21 GMT 1 #
Otro más: tonto del bote. Si, al menos, supieras puntuar. ,,
mejor que oto más | 12-01-2008 - 18:52:38 GMT 1 #
La verdad, no se muy bien hacia qué dirección van esos ataques,pero una persona que se hace llamar JUSTICIA me hace sonreír, quizás si lo conociese me reiría a carcajadas.A lo mejor se puso ese nombre porque en verdad libera al mundo de toda injusticia existente, en mayúscula ,o puede que sea el máximo representante de alguna doctrina ideológica jerarquizada,en la que hace tiempo que no engañan a nadie,por eso pienso yo que está tan cabreado,a lo mejor el JUSTICIA ya no tiene propiedad.O es posible que sea un vago rematao que no tiene otra cosa que hacer(probable),o uno de esos tipos que con menos de 25 años están ya cansados de trabajar en una fábrica y utilizan palabras huecas para parecer más cultos,palabras que en este contexto están vacías de significado...pero bueno es solo mi opinión....
alguien | 22-01-2008 - 20:34:47 GMT 1 #
Alguien,
No tiene ningún sentido lógico lo que escribes. Tu psicoanálisis de gama baja es patético, tus argumentaciones ponen de manifiesto, además de una empanada mental tremenda, intolerancia y una incultura supina. Insultar por insultar. Justicia podrá ser caustico, pero aporta. Pero bueno (lease con impostada modestia), es sólo una opinión
JusticiaÁnimo | 29-01-2008 - 23:19:13 GMT 1 #